lunes, julio 17, 2006

Hayek: Libertad, libertades y restricción de la coacción

Hayek en su obra “Los Fundamentos de la Libertad” realiza un importante esfuerzo analítico para establecer su propia interpretación de la libertad. En esencia, desarrolla la idea de libertad como ausencia de coacción. Entendiendo por Coacción cuando un individuo ejerce presión autoritaria sobre otra. Para él, libertad queda definida como una condición humana "en cuya virtud la coacción que algunos ejercen sobre los demás queda reducida, en el ámbito social, al mínimo". A esto él lo denomina como estado de libertad. La promoción de este estado en los ejes políticos y éticos constituiría una política de libertad.

Todos esfuerzos que Hayek realiza para explicar su idea de libertad radican o están puestos en la autonomía o independencia de una persona frente a la voluntad de un tercero, que eventualmente puede restringir o anular su libre desenvolvimiento, configurando a quien se ejerce esta coacción como mero instrumento. Es por esto, el ejercicio de esta libertad presupone la existencia, cierta y segura, de una esfera de vida privada. O, lo que es lo mismo, un "conjunto de circunstancias en las cuales los otros no puedan intervenir".

Como se ha expuesto la coacción está generado por uno o más individuos, aclaro esto, pues para nuestro autor sería inverosímil, si pensáramos, por ejemplo, que si un montañista cayera a una grieta y permaneciera ahí por días o semanas su libertad estará restringida.

Hayek nos propone también establecer ciertas diferencias entre tipos de libertades, contrapone su idea de libertad con libertad política. Ésta se refiere al ejercicio de poder elegir a sus representantes, legislar y controlar la gestión administrativa de las autoridades. Y su contraposición con la idea de libertad es clara y expresa: “Un pueblo libre no es necesariamente un pueblo de hombres libres; nadie necesita participar de dicha libertad colectiva para ser libre como individuo". Esto afirma nuestro autor, porque con esa libertad podría decidir, y de hecho ha decidido muchas veces, anular o limitar la libertad individual.

Contrastando la idea de libertad, que llamaremos también libertad individual, con la libertad interior o libertad metafísica, ésta se define como la facultad que tiene todo individuo de elegir, de manera racional, una determinada alternativa. Es decir, la restricción a este tipo de libertad quedaría establecida cuando el individuo se apropia de una alternativa “llevado por sus pasiones”, dicho de mejor forma, la elección se ejerce en respuesta a emociones exacerbadas y no por medio de la razón.

Un tercer contraste, ahora con la libertad entendida como poder, nos entrega más precisiones. Hayek se refiere a la libertad ilimitada y que viene a significar omnipotencia de la voluntad humana. En efecto, una de las utopías de nuestro siglo ha consistido en asegurarnos que la libertad colectiva es un poder, a través del cual se pueden alcanzar metas ilimitadas de bienestar público. Pero la constitución de ese poder colectivo en la esfera pública exige la limitación de la libertad individual. Por esta vía, nos dice Hayek, "en los estados totalitarios la libertad ha sido suprimida en virtud de la libertad".

Como ya hemos establecido la protección de la coacción estaría circunscrita por la conformación de una esfera segura y libre, donde las demás personas no pueden intervenir, esta condición es posible a través de la aceptación de un principio de propiedad. Este carácter primario de propiedad, es expresado con argumentos clásicos, por medio de la siguiente manera: “el primer paso en la delimitación de la esfera privada que nos protege contra la coacción".

Por otra parte, la coacción también está limitada en la medida que se asegura la facultad de contratar libremente, que desde tiempos muy remotos ha sido la práctica y la institución jurídica central en la cual se ha apoyado el intercambio espontáneo de bienes y servicios entre los individuos.

lunes, mayo 01, 2006

Coacción

Llamaremos coacción a la presión autoritaria que ejerce una persona en el medio ambiente o circunstancia de otra. La persona a la que se le ejerce esta presión, a fin de evitarse mayores males, se ve obligada a actuar en desacuerdo a su propia convicción y a hacerlo para alcanzar los fines de un tercero. Salvo en el caso de elegir el mal menor, la persona que sufre coacción, no sólo es incapaz de usar su propia inteligencia y conocimiento, sino de perseguir sus propios fines o creencias.

La coacción es peligrosa, pues elimina al individuo como ser pensante, transformándolo en un mero instrumento, el cual es utilizado para alcanzar los objetivos de otro.

La libre acción, en virtud de la cual una persona persigue sus propios fines, a partir de lo que indique su propio intelecto, tiene que basarse en datos que nunca pueden moldearse a voluntad de otro. Presupone una esfera conocida, cuyas circunstancias no pueden ser conformadas por la voluntad de un tercero, a tal punto de dejar a la persona tan sólo suscrita a la elección ejercida por este.

domingo, abril 30, 2006

¿Qué es la Libertad?

La libertad esta definida como aquella condición humana en la cual la coacción que algunos ejercen sobre los demás queda reducida, en el ámbito social, al mínimo (estado de libertad). A partir de esto, podemos definir que la libertad individual es el estado en que el hombre no se haya sujeto a coacción derivada de la voluntad arbitraria de otro o de otros.

Contraste con la Libertad Política.

La libertad política es la participación de hombres en la elección de su propio gobierno, en el proceso de legislación y en el control de la administración. Es decir, es un grupo de hombres, que en su conjunto se le otorga una especie de libertad colectiva. Pero un pueblo libre no es necesariamente un pueblo de hombres libres, pues nadie necesita participar de dicha libertad colectiva para ser considerado libre individualmente. Pues difícilmente, los chilenos residentes en Ámsterdam y que, por ende, no están facultados para ejercer su voto en las elecciones presidenciales, por ejemplo, no se les puede considerar que no sean libres individualmente, al no ejercer su libertad política. O los jóvenes que no están inscritos en los registros electorales, malamente se les puede decir que son menos libres como individuo.

Contraste con la Libertad Interior.

También llamada como “libertad metafísica” o “libertad subjetiva”, dice relación cuando la persona guía sus acciones por su propia y deliberada voluntad intelectiva, dicho de manera coloquial cuando no es “esclava de sus pasiones”, o sea que la coacción a esta libertad, se ejecuta cuando el propio individuo no elige sus acciones, por medio de la razón o convicción, sino por impulsos o circunstancias momentáneas.

Contraste con la Libertad como poder

Se puede pensar que la libertad es la omnipotencia para hacer lo que uno se antoje, sin cortapisas. Nada más errado, la libertad individual implica un orden social implícito, pues si entendemos que su campo de acción es aquella esfera privada en la cual cada uno puede alcanzar sus objetivos en paz, dichos objetivos no pueden pasar a llevar los de otros sin su consentimiento expreso, pues eso es coacción y como hemos dicho atenta contra la libertad.

viernes, abril 14, 2006

Hayek y el orden espontáneo.

La filosofía liberal de Hayek surge en respuesta al socialismo, específicamente cuando autores socialistas, en respuesta a “la mano invisible”, propusieron la factibilidad del cálculo centralizado de los recursos y la posibilidad de una distribución racional o artificial de los mismos. Esto, a juicio de Hayek, sería ilusorio debido a que la no existe ningún modelo que permita hacer una estimación racional de la producción y distribución de los bienes y servicios que necesita una sociedad, como substituto del mercado e involucraría, ciertamente, el uso de un gran acervo de conocimientos para lograrlo, pues se trataría de simular la actividad cognoscitiva de millones de personas, poseedoras de una gran cantidad de información, muchas veces intransferible. Más aún, el cálculo productivo y distributivo y la ejecución de las decisiones planificadas exigen la existencia de un Estado fuerte y centralizador, que necesariamente está obligado a restringir las libertades a través de la coerción.

A partir de esto Hayek expresa la siguiente tesis:
"los órdenes de elevada complejidad, es decir, los únicos susceptibles de integrar un número de datos particulares superior a lo que todo cerebro puede aprehender, tan sólo pueden surgir de un juego de fuerzas de carácter espontáneo".

Ahora bien esa espontaneidad no es puro azar, sino un orden abstracto, en el sentido de que su contenido no puede ser conocido o previsto a través de una actividad o acción intelectiva omnicomprensiva, y se refiere al marco en el cual se realizan los actos humanos libres y concretos. Dada su complejidad, las actividades que se despliegan en su esfera, deben ser confiadas a circunstancias desconocidas por quienes rigen el conjunto del sistema. Por esta razón, el control o autoridad que se ejerza sobre ella no puede depender sino de normas genéricas y nunca de mandatos específicos. El orden espontáneo, en última instancia, consiste en el movimiento producido por la actividad humana cuando cada individuo toma decisiones a partir de los conocimientos que posee.

jueves, abril 13, 2006

¿Por que no soy conservador?
En principio comenzaré diciendo que la filosofía conservadora por su propia condición, jamás nos ofrece alternativa ni novedad alguna. Debido a que lo típico del conservador es el temor a la mutación, el miedo a lo nuevo, simplemente por ser nuevo. Limitando o deteniendo la evolución.

La postura liberal, en cambio es abierta y confiada, atrayéndole en principio todo lo que sea libre transformación, aún constándole que a veces se proceda un poco a ciegas. Defendiendo el libre desenvolvimiento del individuo.

Los Conservadores por su férrea oposición a todo cambio súbito o drástico, no ofrece ni alternativa ni movilidad alguna. Tal mentalidad interesante cuando se trata de impedir procesos perjudiciales, de nada nos sirve si se pretende modificar y mejorar la situación presente, de ahí que el triste sino del conservador sea ir siempre al remolque de los acontecimientos. Es posible que el quietismo conservador, aplicado al ímpetu progresista reduzca la velocidad de la evolución, pero jamás puede hacer variar el signo del moviendo. Tal vez sea preciso aplicar freno al vehículo del progreso, pero yo personalmente no concibo dedicar mi vida a tal función.

“Al liberal no le preocupa cuán lejos ni a que velocidad vamos, lo único que importa es aclarar si vamos en buena dirección”.
(Friedrich A. Hayek)