Hayek: Libertad, libertades y restricción de la coacción
Hayek en su obra “Los Fundamentos de la Libertad” realiza un importante esfuerzo analítico para establecer su propia interpretación de la libertad. En esencia, desarrolla la idea de libertad como ausencia de coacción. Entendiendo por Coacción cuando un individuo ejerce presión autoritaria sobre otra. Para él, libertad queda definida como una condición humana "en cuya virtud la coacción que algunos ejercen sobre los demás queda reducida, en el ámbito social, al mínimo". A esto él lo denomina como estado de libertad. La promoción de este estado en los ejes políticos y éticos constituiría una política de libertad.
Todos esfuerzos que Hayek realiza para explicar su idea de libertad radican o están puestos en la autonomía o independencia de una persona frente a la voluntad de un tercero, que eventualmente puede restringir o anular su libre desenvolvimiento, configurando a quien se ejerce esta coacción como mero instrumento. Es por esto, el ejercicio de esta libertad presupone la existencia, cierta y segura, de una esfera de vida privada. O, lo que es lo mismo, un "conjunto de circunstancias en las cuales los otros no puedan intervenir".
Como se ha expuesto la coacción está generado por uno o más individuos, aclaro esto, pues para nuestro autor sería inverosímil, si pensáramos, por ejemplo, que si un montañista cayera a una grieta y permaneciera ahí por días o semanas su libertad estará restringida.
Hayek nos propone también establecer ciertas diferencias entre tipos de libertades, contrapone su idea de libertad con libertad política. Ésta se refiere al ejercicio de poder elegir a sus representantes, legislar y controlar la gestión administrativa de las autoridades. Y su contraposición con la idea de libertad es clara y expresa: “Un pueblo libre no es necesariamente un pueblo de hombres libres; nadie necesita participar de dicha libertad colectiva para ser libre como individuo". Esto afirma nuestro autor, porque con esa libertad podría decidir, y de hecho ha decidido muchas veces, anular o limitar la libertad individual.
Contrastando la idea de libertad, que llamaremos también libertad individual, con la libertad interior o libertad metafísica, ésta se define como la facultad que tiene todo individuo de elegir, de manera racional, una determinada alternativa. Es decir, la restricción a este tipo de libertad quedaría establecida cuando el individuo se apropia de una alternativa “llevado por sus pasiones”, dicho de mejor forma, la elección se ejerce en respuesta a emociones exacerbadas y no por medio de la razón.
Un tercer contraste, ahora con la libertad entendida como poder, nos entrega más precisiones. Hayek se refiere a la libertad ilimitada y que viene a significar omnipotencia de la voluntad humana. En efecto, una de las utopías de nuestro siglo ha consistido en asegurarnos que la libertad colectiva es un poder, a través del cual se pueden alcanzar metas ilimitadas de bienestar público. Pero la constitución de ese poder colectivo en la esfera pública exige la limitación de la libertad individual. Por esta vía, nos dice Hayek, "en los estados totalitarios la libertad ha sido suprimida en virtud de la libertad".
Como ya hemos establecido la protección de la coacción estaría circunscrita por la conformación de una esfera segura y libre, donde las demás personas no pueden intervenir, esta condición es posible a través de la aceptación de un principio de propiedad. Este carácter primario de propiedad, es expresado con argumentos clásicos, por medio de la siguiente manera: “el primer paso en la delimitación de la esfera privada que nos protege contra la coacción".
Por otra parte, la coacción también está limitada en la medida que se asegura la facultad de contratar libremente, que desde tiempos muy remotos ha sido la práctica y la institución jurídica central en la cual se ha apoyado el intercambio espontáneo de bienes y servicios entre los individuos.
Hayek en su obra “Los Fundamentos de la Libertad” realiza un importante esfuerzo analítico para establecer su propia interpretación de la libertad. En esencia, desarrolla la idea de libertad como ausencia de coacción. Entendiendo por Coacción cuando un individuo ejerce presión autoritaria sobre otra. Para él, libertad queda definida como una condición humana "en cuya virtud la coacción que algunos ejercen sobre los demás queda reducida, en el ámbito social, al mínimo". A esto él lo denomina como estado de libertad. La promoción de este estado en los ejes políticos y éticos constituiría una política de libertad.
Todos esfuerzos que Hayek realiza para explicar su idea de libertad radican o están puestos en la autonomía o independencia de una persona frente a la voluntad de un tercero, que eventualmente puede restringir o anular su libre desenvolvimiento, configurando a quien se ejerce esta coacción como mero instrumento. Es por esto, el ejercicio de esta libertad presupone la existencia, cierta y segura, de una esfera de vida privada. O, lo que es lo mismo, un "conjunto de circunstancias en las cuales los otros no puedan intervenir".
Como se ha expuesto la coacción está generado por uno o más individuos, aclaro esto, pues para nuestro autor sería inverosímil, si pensáramos, por ejemplo, que si un montañista cayera a una grieta y permaneciera ahí por días o semanas su libertad estará restringida.
Hayek nos propone también establecer ciertas diferencias entre tipos de libertades, contrapone su idea de libertad con libertad política. Ésta se refiere al ejercicio de poder elegir a sus representantes, legislar y controlar la gestión administrativa de las autoridades. Y su contraposición con la idea de libertad es clara y expresa: “Un pueblo libre no es necesariamente un pueblo de hombres libres; nadie necesita participar de dicha libertad colectiva para ser libre como individuo". Esto afirma nuestro autor, porque con esa libertad podría decidir, y de hecho ha decidido muchas veces, anular o limitar la libertad individual.
Contrastando la idea de libertad, que llamaremos también libertad individual, con la libertad interior o libertad metafísica, ésta se define como la facultad que tiene todo individuo de elegir, de manera racional, una determinada alternativa. Es decir, la restricción a este tipo de libertad quedaría establecida cuando el individuo se apropia de una alternativa “llevado por sus pasiones”, dicho de mejor forma, la elección se ejerce en respuesta a emociones exacerbadas y no por medio de la razón.
Un tercer contraste, ahora con la libertad entendida como poder, nos entrega más precisiones. Hayek se refiere a la libertad ilimitada y que viene a significar omnipotencia de la voluntad humana. En efecto, una de las utopías de nuestro siglo ha consistido en asegurarnos que la libertad colectiva es un poder, a través del cual se pueden alcanzar metas ilimitadas de bienestar público. Pero la constitución de ese poder colectivo en la esfera pública exige la limitación de la libertad individual. Por esta vía, nos dice Hayek, "en los estados totalitarios la libertad ha sido suprimida en virtud de la libertad".
Como ya hemos establecido la protección de la coacción estaría circunscrita por la conformación de una esfera segura y libre, donde las demás personas no pueden intervenir, esta condición es posible a través de la aceptación de un principio de propiedad. Este carácter primario de propiedad, es expresado con argumentos clásicos, por medio de la siguiente manera: “el primer paso en la delimitación de la esfera privada que nos protege contra la coacción".
Por otra parte, la coacción también está limitada en la medida que se asegura la facultad de contratar libremente, que desde tiempos muy remotos ha sido la práctica y la institución jurídica central en la cual se ha apoyado el intercambio espontáneo de bienes y servicios entre los individuos.